Documentación histórica del trotskismo español (1936-1948)

 

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De la guerra civil a la ruptura con la IV Internacional.

Investigación y recopilación de documentos realizada por el Comité de Documentación histórica sobre el trotskismo español (1936-1948), compuesto por Agustín Guillamón, Paolo Casciola, Eulogio Izquierdo, Javier Chávez y Marco Novarino.


Enlaces en la nube:

 

Defensa del trotskysmo, Stéphane Just, 1965

DEFENSA DEL TROTSKYSMO (El revisionismo, liquidador de la IVª Internacional. La lucha por la reconstrucción de la IVª Internacional)

Stéphane JUST

1965

No es una guerra: es Israel atacando militarmente a Gaza, un gigantesco campo de concentración

  
  
La burguesía israelí ha desencadenado contra la franja de Gaza el mayor ataque de los últimos 40 años, con la complicidad del gobierno español, de la Unión Europea y de los Estados Unidos.

El ejército sionista está bombardeando indiscriminadamente al millón y medio de palestinos encerrados en Gaza, un gigantesco campo de concentración rodeado de muros y alambradas, donde todos los suministros necesarios para la vida, desde el agua y la electricidad hasta los alimentos y medicinas, son controlados, y actualmente bloqueados, por Israel.  Ya en estos pocos días los muertos se cuentan por centenares, los heridos -sin posibilidad de asistencia- por miles, el sufrimiento de toda la población es indescriptible.

 

Los trabajadores y las trabajadoras del mundo entero no pueden permanecer neutrales en este conflicto. Su contribución más eficaz debe ser enfrentarse a sus propios gobiernos si éstos son cómplices de la agresión sionista, como es el caso del español, quien mantiene relaciones preferentes con Israel, mientras, de vez en cuando, deja caer alguna hipócrita lagrimita humanitaria por la población palestina.

 

¡Es una responsabilidad sangrante de los sindicatos y partidos obreros la convocatoria inmediata de manifestaciones masivas  ante las representaciones diplomáticas o comerciales de Israel y los gobiernos civiles, para exigir el cese inmediato de la ofensiva militar y el bloqueo de Israel contra Gaza y al gobierno que rompa todas las relaciones, empezando por la compra y venta de armas, con el estado asesino de Israel!

 

¡Abajo el estado sionista!

 

Israel es el resultado del proyecto de los nacionalistas judíos, de aquellos que negociaron después de 1933 con el régimen de Hitler y se negaron a llamar a los judíos de Europa a la resistencia contra los nazis. Israel nació de la expoliación de los árabes de una parte de Palestina por los sionistas, con el soporte imprescindible del imperialismo estadounidense, apoyado por los imperialismos europeos y de la burocracia del Kremlin. El Estado sionista es, desde su creación artificial en 1948, una gran base militar de Estados Unidos en el Próximo Oriente, zona estratégica para el control  de las mayores  reservas petroleras del mundo.  De Estados Unidos depende económica, presupuestaria y militarmente.  El ejército de Israel es heredero de los movimientos terroristas sionistas y agente de la división de Palestina y de la expulsión, por una minúscula minoría de los judíos del mundo, de cerca de un millón de habitantes árabes de la parte que ocupa, refugiados desde hace 60 años en los países vecinos, donde actualmente se calcula que alcanzan los 5 millones. Es un ejército colonial, subsidiario del norteamericano en todos los sentidos, que emplea todos los métodos de los ejércitos coloniales contra las naciones que oprimen: expulsiones del territorio, creación de guetos, asesinatos, detenciones 'administrativas' sin acusación ni juicio, torturas, destrucción de viviendas e infraestructuras, castigos colectivos, ejecuciones sumarias, genocidios calculados...

 

¡Liberación de todos los presos políticos palestinos detenidos en las cárceles de Israel!

 

¡Derecho al retorno de los refugiados palestinos!

 

 

¡Fuera manos imperialistas de Irak, Siria y de Irán!

 

¡Inmediata retirada de todas las tropas españolas de Afganistán y Líbano!

 

¡Inmediata retirada de todas las tropas imperialistas extranjeras (estadounidenses, británicas, francesas, alemanas, etc.) de Irak, Afganistán, Líbano y de todo Próximo y Medio Oriente!

 

La lógica colonial del sionismo y las intervenciones imperialistas que lo sustentan hunden al Oriente Próximo en la guerra. El pueblo palestino, por su parte, no ha dejado de mostrar una capacidad de resistencia y lucha de una heroicidad histórica. Pero todos sus sacrificios y movimientos revolucionarios tropiezan una y otra vez contra los muros que levantan las direcciones nacionalistas burguesas del movimiento palestino, que a lo largo del tiempo han ido aceptando los acuerdos más aberrantes con Israel, bajo la tutela de los Estados Unidos. 

 

Actualmente, desde Fatah hasta Hamás, estas direcciones los atan a los intereses de los diferentes regímenes árabes o persa de la región, haciéndoles confiar en presiones sobre la ONU y sobre los Estados Unidos y, en ocasiones -como es el caso de Hamás- introduciendo a sus seguidores en la más sórdida beatería musulmana, que pretende imponer a la sociedad palestina el sufrimiento añadido del retorno a los códigos morales, civiles y penales de la profunda Edad Media. 

 

A día de hoy, todas estas fuerzas políticas palestinas, ligadas a las burguesías vecinas, han capitulado o preparan la capitulación ante la ONU y el imperialismo dominante, aceptando un estado a la carta según el gusto de Israel. Por su parte, todas la burguesías vecinas han masacrado a los palestinos en el pasado (Jordania, Siria, Líbano) o reprimen a las nacionalidades oprimidas, a las mujeres y a los trabajadores (Irán) o, como está haciendo hoy mismo Egipto, colaboran directamente con Israel para impedir la salida de Gaza de la población aterrorizada y sin medios de subsistencia.

 

Sólo cuando el proletariado de todo el Oriente Próximo consiga organizarse, con sus propios métodos y objetivos, será posible la definitiva expulsión del imperialismo, el fin de la división de Palestina, de la explotación, opresión y retraso social, de la guerra permanente que hunde en la miseria y sufrimientos infinitos a las masas de la región.

 

¡Por una revolución dirigida por el proletariado que derroque al estado sionista y también a los estados vasallos como Jordania! ¡Por la formación de consejos de obreros y campesinos y milicias armadas bajo su control, como durante la primera Intifada!

 

¡Por una Palestina unida, laica y socialista en el seno de una Federación Socialista del Oriente Próximo!

 

 

Escrito por Germinal, núcleo en defensa del marxismo, el 3 de enero de 2009 y vigente más que nunca el 13 de julio de 2014

Nuestros fondos bibliográficos:

 

 

Alejandría propletaria

es nuestra nueva biblioteca general abierta a diversas corrientes del pensamiento revolucionario. Su catálogo está creciendo día a día e incorpora materiales que por sí mismos nos parecen de gran interés político o histórico, independientemente de su 'ortodoxia' y, desde luego, del grado de nuestro acuerdo con ellos. 

Alejandría proletaria va a recoger asimismo fondos bibliográficos completos - como el de Ediciones Espartacoque pueden encontrar en sus anaqueles virtuales un refugio frente al peligro de extinción.

 

 

 

 


 

 

 

Años 30-40 : Documentos de la construcción de la IV Internacional

 

Cuadernos de formación marxista

 

2011-12-01 Las tareas de la clase obrera en el Estado Español ante la crisis económica, financiera y social

La propuesta política del extinguido Núcleo Germinal- en defensa del marxismo, en diciembre de 2011:

 Texto completo              

Nuestras reivindicaciones no pueden esperar

Las elecciones son un hito limitado y puntual, en un terreno especialmente desfavorable, de la lucha de clases. Ahora los trabajadores y la juventud del Estado Español, con el gobierno PP, enfrentamos una nueva etapa aún más agresiva contra nuestras condiciones de vida, en la línea de lo que sufren ya nuestros hermanos de Grecia o Portugal. Y sólo nos tendremos a nosotros mismos, con nuestros propios métodos y nuestras propias organizaciones para luchar.

Somos la mayoría de la sociedad, pero todo el viejo mundo, corrupto hasta la médula, intentará atomizarnos, dividirnos, paralizarnos, engañarnos, traicionarnos.

Nos queda organizarnos en base a la democracia obrera, en comités de fábrica, de centro de trabajo, de centro de estudio o de barrio obrero, unificar nuestras fuerzas en base a nuestras auténticas reivindicaciones, sin dejar que falsos profetas, indignados o tradicionales, bajo formas internautas o las de siempre, nos desvíen de los objetivos de los que depende nuestra existencia inmediata y nuestro futuro.

Para nosotros, las más urgentes reivindicaciones, las que deberían ser la base de un Frente Único de clase, que agrupara para la lucha inmediata a todas las organizaciones de los trabajadores, se concentran en las siguientes medidas:


* Trabajo o subsidio para todos y todas. Reducción de la jornada sin reducción de salario hasta acabar con el paro.

* Derogación del pensionazo y la reforma laboral. Ni un salario por debajo del mínimo interprofesional. Ni un contrato basura más.

* Fuera las direcciones entreguistas de los sindicatos obreros. Recuperación de la independencia sindical respecto al Estado y la patronal.

* Ni un ataque más a nuestros salarios, a los derechos sociales y laborales. Recuperación del poder adquisitivo perdido durante la crisis.

* Legalización de todos los inmigrantes. Derogación de la Ley de Extranjería. Cierre inmediato de los Centros de Retención e Internamiento de Extranjeros (CIES).

* Defensa de la sanidad y educación públicas, universales, de calidad y gratuitas a todos los niveles.

* Ni un euro de los presupuestos públicos para ninguna confesión religiosa ni para la enseñanza privada. Fuera la enseñanza de la religión de las escuelas.

* Sistema fiscal basado en los impuestos directos y progresivos que haga recaer el grueso de los ingresos sobre las rentas de los capitalistas.

* Nacionalización de la banca bajo control obrero, sin indemnización ni reventa. Anulación de la deuda externa.

* Nacionalización bajo control obrero, sin indemnización ni reventa, del suelo urbano y de las grandes constructoras e inmobiliarias.

* Derogación de la Ley hipotecaria! ¡Ni un desalojo más! Garantía de vivienda barata y de calidad para todos.

* Nacionalización bajo control obrero, sin indemnización ni reventa, de las grandes empresas de la energía, el transporte, las telecomunicaciones.

* Vuelta inmediata de todas las tropas españolas en el extranjero. No más intervenciones imperialistas.

* Libre ejercicio del derecho a la autodeterminación para Euskadi, Catalunya y todas las demás nacionalidades oprimidas.

* Libertad para los presos vascos y los luchadores sociales. Derogación de todas las leyes represivas especiales. Desmantelamiento de la Audiencia Nacional.


Por un Estado barato, sin gastos innecesarios ni corrupción: ¡Fuera la Monarquía! ¡República!

Por un Gobierno Obrero que ponga en marcha este programa y todas los medios necesarios para iniciar la planificación de la economía
de acuerdo con las necesidades de los trabajadores.


 

 

2012 Primero de mayo



Primero de Mayo 2012: CONTRARREFORMA O REVOLUCIÓN SOCIALISTACartel 1º de mayo


La actual crisis comenzó, como todas las crisis cíclicas del capitalismo, en la esfera del crédito y ahora impacta de lleno en todas las ramas de la economía capitalista. Hasta aquí nada de nuevo: el capitalismo exige periódicamente una enorme destrucción de fuerzas productivas para poder, así, comenzar un nuevo ciclo de acumulación gracias a una renovada capacidad de obtener beneficios a costa de la miseria de las masas. No importa que sobren las mercancías, no importa que sobre la riqueza material: las masas están condenadas a padecer subconsumo, incluso hambre, porque la ley objetiva que hace funcionar al capitalismo así lo exige, esa ley es la ley de la sed de beneficios. El único sentido de existencia del régimen social y económico del capitalismo es el beneficio por el beneficio no la satisfacción de las necesidades de la humanidad: “La producción de plusvalía, la obtención del lucro, tal es la ley absoluta de este sistema de producción” (Marx).” Decíamos en nuestra declaración del Primero de Mayo del 2009.

Desde entonces, la crisis no ha hecho más que ampliarse mundialmente y profundizar sus repercusiones sobre la sociedad.


Miseria de amplias masas para mantener un modo de producción periclitado

Nuestra clase ve como día a día compañeros y compañeras pasan a engrosar el ejército de reserva de la fuerza de trabajo, como son condenados al paro. El número de seis millones de parados no es una amenaza, es una realidad que se palpa en las calles, en las colas del INEM.

Nuestra clase ve como día a día sus salarios valen cada vez menos. Como día a día sus salarios diferidos corren peligro de desaparecer en las fauces del estado burgués.

Nuestra clase sufre día a día los recortes sociales ya en marcha y escucha del gobierno la amenaza de proseguir cada viernes avanzando en la destrucción de nuestras conquistas.

Nuestra clase siente la amenaza del desahucio en cada familia. Su juventud ve como un inmenso telón negro se alza en el horizonte tapándole cualquier perspectiva de desarrollo personal.


Un gobierno burgués en pie de guerra contra nuestra clase

Pero la burguesía tampoco escapa a esta crisis. Mientras en un polo de la clase burguesa se concentra cada vez más capital y riqueza, en el otro polo el abismo se abre a sus pies al trepidante ritmo de los vaivenes de la bolsa, al perseverante empujón hacia él ante la negación de toda línea de crédito. La escasa pequeña burguesía española tiene que cerrar por millares sus pequeños negocios y escucha la amenazadora llamada de la lumpenproletarización mientras cuenta los días para el próximo vencimiento de la deuda impagable.

El gobierno burgués quiere gobernar la crisis a golpe de ‘contrarreforma’ para saciar a unos ‘mercados’ que se autofagocitan en su parasitismo financiero. La burguesía española, junto a todas las burguesías imperialistas, aprovecha la crisis para atacar de frente las raquíticas conquistas parciales de nuestra clase: el marco legal laboral, los servicios públicos, la sanidad y educación públicas. La última reforma laboral es un salto cualitativo en esta ofensiva desenfrenada contra nuestras condiciones de trabajo y nuestros salarios.


La burguesía maniobra mientras arma el estado fuerte

Por todas partes se nota, se palpa claramente, la amenaza de una catástrofe social y económica histórica. La política, supeditada a la realidad social y económica, no escapa de esta sensación por más que intenten hacernos creer lo contrario.

Las últimas elecciones generales dieron al Partido Popular la mayoría absoluta en el Congreso pesebrista del Reino de España. Quienes creyeron que la mano dura de la ‘derecha’ sería suficiente para frenar el deterioro económico y social ven como el régimen heredero de Franco está amenazado por el estallido social que, tarde o temprano, provocará esta crisis. Tanto es así, que una buena fracción de la burguesía, no sin titubeos, instrumentaliza salidas de salvación que cubren todo el arco de posibilidades, desde la república burguesa ‘democrática’ hasta el fascismo.

Pero ahora se impone la consolidación del estado fuerte. Las medidas represivas en aumento, la privatización de ‘lo público’ frente a la asunción de la deuda privada capitalista por el fisco público, el reforzamiento de los aparatos represivos, el ejército y las policías. Es decir: el adelgazamiento del estado en su vertiente de prestaciones públicas frente a su reforzamiento en su vertiente puramente de defensa del orden burgués, puramente de sostenimiento de los beneficios privados.

El estado español bracea desesperadamente en el océano de la competencia entre los diversos imperialismos intentando mantenerse a flote ante las acrecidas olas de la tormenta fiscal, financiera y monetaria. Quienes pregonaban el fin de los estados, la plena implantación de una supuesta globalización ajena a los peligros del imperialismo, época de guerras y revoluciones, callan ahora ante ejemplos en contra tan meridianamente claros como el de una diplomacia volcada en la defensa de Repsol contra el derecho del pueblo argentino a la soberanía sobre sus recursos naturales.

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