2009-05-01 Panfleto de Marxistische Initiative (Alemania) el 1 de Mayo
Crisis económica mundial en 2009: Marxistische Initiative
¡Miles de millones para rescatar al capital financiero
Shows publicitarios y pura calderilla contra el desempleo !
En 2008, Merkel, Steinbrück y Stein Meier sostenían que no había crisis en Alemania. Ahora, cuando las industrias de todos los países ya no encuentran compradores y el comercio está colapsado, Merkel, Sarkozy y Brown intentan, en primer lugar, hacer como que no pasa nada. A coro con los reformistas de todos los países, explican que la culpa del nuevo desastre capitalista es la falta de control y regulación de los mercados financieros. En un sistema en el que lo esencial es la maximización de beneficios, lloriquean contra la codicia de los bancos y les predican contención a los ejecutivos. Éstos, a su vez, no comprenden en absoluto por qué ayer sus negocios especulativos los convertían en mimadas élites y hoy, en cambio, en chivos expiatorios de la hipocresía burguesa.
Igualmente, los capitalistas administradores de la crisis afirman, desde los despachos de dirección de la política y del capital monopolista, que los bancos y las compañías de seguros son 'vitales' para el sistema capitalista, que sin un sistema de crédito que funcione, el sistema capitalista no puede funcionar, que por eso deben ser salvados a toda costa, para que las empresas industriales, la llamada economía real, puedan conseguir crédito. El resultado: cientos de miles de millones de euros, miles de millones de dólares, destinados a evitar las quiebras de los bancos y las aseguradoras. Hay que preservar el capital de los accionistas y directivos. El rescate del sobreendeudado capital financiero se lleva a cabo a expensas de las finanzas públicas, en última instancia a expensas nuestras, de nuestros salarios. Pero los resultados prometidos no aparecen. La industria, a pesar de los miles de millones entregados al capital financiero, no obtiene crédito. El volumen de negocios de comercio internacional sigue descendiendo. La economía mundial se hunde en la depresión.
Sin la nacionalización de los bancos, sin su fusión en un único banco estatal bajo control obrero, la economía productiva no tiene, en tiempos de crisis, acceso al crédito !
Si en medio de una profunda crisis económica se quiere garantizar el acceso al crédito para la industria y las pequeñas empresas hay que dejar de lado el principio del beneficio en la práctica bancaria . Si se quiere compensar los desequilibrios regionales con el control de las inversiones, también. Si no se acaba con los altos ejecutivos que han transformado el negocio bancario en una aventurera operación de casino, lo que se garantiza es que pronto los antiguos juegos volverán a aparecer.Y, sin embargo, la Gran Coalición1 sólo quiere salvar la piel de los banqueros y se guarda mucho de levantar la menor sospecha de que quiera poner en cuestión la lógica del beneficio. Nosotros creemos que en esta situación, en la que las fuerzas de autoregulación del mercado están completamente quebradas y muchos millones de personas pierden sus condiciones básicas de existencia, el propio capitalismo ha puesto sobre el tapete la cuestión de la propiedad.
Irónicamente, Gregor Gysi del partido Die Linke2 (La Izquierda) habla ahora en contra de las nacionalizaciones. "Estamos en contra de la propiedad estatal en la industria o los servicios no sólo por la experiencia de la RDA, sino también de la Alemania occidental. Por eso estamos en contra de una operación VEB ['Empresa de Propiedad Popular', en la antigua RDA, NDT] con la Opel.” Por el contrario, nosotros creemos que se necesitan no sólo las nacionalizaciones jurídicas, sino el poder de disposición y la superación de la lógica del beneficio. Por eso defendemos el control obrero de las empresas nacionalizadas. Gysi no quiere ni lo uno ni lo otro. Es verdad que reivindica la nacionalización de los bancos, pero sólo para salvarlos como empresas capitalistas: "El Estado como propietario no es insolvente". El partido de Gysis no ofrece ninguna alternativa fundamental a la política de la Gran Coalición.
¿Qué hacen Merkel & Cia contra la crisis?
La cumbre londinense del G-20 lo ha manifestado: los políticos burgueses de todos los países responden a la crisis de superproducción con la inacción colectiva. Merkel dice que Alemania será después de la crisis más fuerte que nunca. Nosotros, los asalariados, debemos pagar la cuenta de la recuperación economica, trabajar y resignarnos. Entonces todo volverá a ser tan estupendo como durante el último "boom": una vez más sólo en provecho del capital financiero. Nosotros debemos aguantarnos y pagar las deudas contraidas para rescatar al capital financiero.
¡Todos somos de "importancia sistémica"!
Nosotros, los asalariados y los jóvenes, somos todos de "importancia sistémica". Sin nuestro trabajo, nada funciona, ni una máquina, no corre agua de los grifos, no van los camiones, ni los trenes, no hay producción industrial ni comercio. ¿Qué hay más natural que batirnos por mantener nuestros puestos de trabajo, que luchar juntos por la reducción drástica de la jornada de trabajo, por la eliminación del desempleo? ¿Qué hay más natural que combatir por un salario mínimo decente de 10 €? ¿Qué hay más natural que luchar por un sistema formativo que acabe con los privilegios de clase y que favorezca a los inmigrantes? ¿Qué es más natural que la lucha defensiva contra el desplazamiento de las cargas de la crisis sobre nuestros hombros, que empezar la lucha por un gobierno que realice estos objetivos, es decir, por un gobierno obrero?
Un Michael Sommer no hace agitación social3
Sommer, Presidente de la DGB [central sindical, NDT] quiere conservar la paz social a toda costa. Ha advertido a los capitalistas para que no tensen en exceso la cuerda. Desde el fermento del descontento se podría llegar además a la agitación social. Huber, el presidente de IG Metall, ha dicho que esas advertencias de disturbios sociales no son un aviso de lucha contra el capital. Todo lo contrario. El idilio de los dirigentes sindicales con el capital continuará. Huber sigue prefiriendo los lazos estrechos con el SPD y Merkel a la movilización del contrapoder sindical contra la despiadada lucha de clases que nos organizan desde arriba. La lucha que dirige el capital y, en el plano político, el gobierno a su servicio.Por eso mismo, la lucha por los intereses de la clase obrera debe ser llevada también al nivel político. Las manifestaciones del 28 de marzo fueron saboteadas por la dirección de la DGB, que no quiere la resistencia ante la crisis. Ni una sola vez se les ha escapado de la boca la consigna de Huelga General.
Hay que acabar definitivamente con esta falsa orientación . Es hora de que los sindicatos organicen finalmente la resistencia efectiva contra el impacto global de la crisis. Pero hay más por hacer: es hora también de que combatan activamente contra la militarización de la política exterior alemana. Ya es hora de que se opongan a la restricción de las libertades democráticas por las nuevas leyes de seguridad y de reunión en nombre de la supuesta lucha contra el terrorismo. La introducción gradual de las autorizaciones de la policía estatal se dirige también contra la acción sindical.
La política de sometimiento de los dirigentes sindicales ha fracasado
Los colegas Sommer, Huber, Bsirske y la mayoría de sus compañeros en las ejecutivas de los sindicatos lo ven de otra manera. Ellos continúan desempeñando el papel de eco de los ideólogos neoliberales. Nos cuentan que ante la crisis mundial y la competencia por los puestos de trabajo [Standortkonkurrenz4], dentro del país o a nivel internacional, hay que anunciar una política salarial razonable. Su solución es la moderación salarial y la conservación de un núcleo de empleo en cada empresa. Los trabajadores a tiempo parcial y desempleados ya se buscarán la vida. Desde los años ochenta que nos dicen que el camino ideal para un futuro seguro es el de los sacrificios y que, luego, gracias a ellos, todo irá mejor.
Los resultados de esta política fueron, ya antes del comienzo de la crisis actual, mayores pérdidas salariales que en otros países europeos, pobreza y desempleo masivos. Producto de esta política, también, un enorme aumento de los beneficios, es decir, una sobreproducción de capital. ¡El exceso de capital que ha alimentado las burbujas especulativas que estallan ahora!
A pesar del desastroso balance de esta orientación que paraliza a los sindicatos, que ha conducido a una derrota tras otra y los ha debilitado sistemáticamente, la dirección sindical quiere continuar en la misma línea. Hay que detenerlos. La renovación interna de los sindicatos es necesaria desde hace mucho tiempo. Los sindicatos deben volver a defender nuestros intereses. Deben hacer respetar los intereses de los asalariados y liberarse de la subordinación a la lógica del beneficio capitalista. No existen para respaldar a la Gran Coalición. No deben dejarse utilizar por más tiempo como instrumentos de las maniobras que nos hacen competir a los trabajadores de un lugar con los de otro, ya sea a nivel nacional o internacional [„Standortkonkurrenz" Ver nota 4]. La respuesta correcta contra las maquinaciones del capital monopolista internacional es la solidaridad internacional. La renovación interna no vendrá por sí sola. Exige un partido revolucionario, marxista, que organice esta lucha. Nosotros queremos contribuir en su construcción.
¡La solidaridad es nuestra arma!
¡Ponte en contacto con nosotros!
¡Organízate en Marxistische Initiative!
1Gran Coalición: actual coalición CDU/CSU (democristianos) y SPD (socialdemócratas), en el gobierno.
2Die Linke: partido creado en 2007 por la fusión del Linkspartei.PDS (herederos del partido oficial estalinista de la antigua RDA) y la WASG (procedente de una escisión del SPD encabezada por su ex-presidente Oskar Lafontaine).
3Parafrasean el dicho alemán correspondiente a 'una golondrina no hace verano', jugando con el significado del apellido Sommer, que significa verano.
4 „Standortkonkurrenz": política de los dirigentes de un mismo grupo industrial consistente en enfrentar a los trabajadores de un lugar contra los trabajadores de otro, tanto a nivel nacional como internacional. El objetivo de los capitalistas es empujar a los trabajadores a consentir "libremente" en trabajar más para menos, por temor perder su empleo. A esta política de los capitalistas se asocian de buen grado partidos y sobre todo sindicatos reformistas. Éstos no dudan en explotar con profundidad los temores de los trabajadores y no retroceden ante la utilización de argumentos nacionalistas y corporativistas.
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