2012 Primero de mayo



Primero de Mayo 2012: CONTRARREFORMA O REVOLUCIÓN SOCIALISTACartel 1º de mayo


La actual crisis comenzó, como todas las crisis cíclicas del capitalismo, en la esfera del crédito y ahora impacta de lleno en todas las ramas de la economía capitalista. Hasta aquí nada de nuevo: el capitalismo exige periódicamente una enorme destrucción de fuerzas productivas para poder, así, comenzar un nuevo ciclo de acumulación gracias a una renovada capacidad de obtener beneficios a costa de la miseria de las masas. No importa que sobren las mercancías, no importa que sobre la riqueza material: las masas están condenadas a padecer subconsumo, incluso hambre, porque la ley objetiva que hace funcionar al capitalismo así lo exige, esa ley es la ley de la sed de beneficios. El único sentido de existencia del régimen social y económico del capitalismo es el beneficio por el beneficio no la satisfacción de las necesidades de la humanidad: “La producción de plusvalía, la obtención del lucro, tal es la ley absoluta de este sistema de producción” (Marx).” Decíamos en nuestra declaración del Primero de Mayo del 2009.

Desde entonces, la crisis no ha hecho más que ampliarse mundialmente y profundizar sus repercusiones sobre la sociedad.


Miseria de amplias masas para mantener un modo de producción periclitado

Nuestra clase ve como día a día compañeros y compañeras pasan a engrosar el ejército de reserva de la fuerza de trabajo, como son condenados al paro. El número de seis millones de parados no es una amenaza, es una realidad que se palpa en las calles, en las colas del INEM.

Nuestra clase ve como día a día sus salarios valen cada vez menos. Como día a día sus salarios diferidos corren peligro de desaparecer en las fauces del estado burgués.

Nuestra clase sufre día a día los recortes sociales ya en marcha y escucha del gobierno la amenaza de proseguir cada viernes avanzando en la destrucción de nuestras conquistas.

Nuestra clase siente la amenaza del desahucio en cada familia. Su juventud ve como un inmenso telón negro se alza en el horizonte tapándole cualquier perspectiva de desarrollo personal.


Un gobierno burgués en pie de guerra contra nuestra clase

Pero la burguesía tampoco escapa a esta crisis. Mientras en un polo de la clase burguesa se concentra cada vez más capital y riqueza, en el otro polo el abismo se abre a sus pies al trepidante ritmo de los vaivenes de la bolsa, al perseverante empujón hacia él ante la negación de toda línea de crédito. La escasa pequeña burguesía española tiene que cerrar por millares sus pequeños negocios y escucha la amenazadora llamada de la lumpenproletarización mientras cuenta los días para el próximo vencimiento de la deuda impagable.

El gobierno burgués quiere gobernar la crisis a golpe de ‘contrarreforma’ para saciar a unos ‘mercados’ que se autofagocitan en su parasitismo financiero. La burguesía española, junto a todas las burguesías imperialistas, aprovecha la crisis para atacar de frente las raquíticas conquistas parciales de nuestra clase: el marco legal laboral, los servicios públicos, la sanidad y educación públicas. La última reforma laboral es un salto cualitativo en esta ofensiva desenfrenada contra nuestras condiciones de trabajo y nuestros salarios.


La burguesía maniobra mientras arma el estado fuerte

Por todas partes se nota, se palpa claramente, la amenaza de una catástrofe social y económica histórica. La política, supeditada a la realidad social y económica, no escapa de esta sensación por más que intenten hacernos creer lo contrario.

Las últimas elecciones generales dieron al Partido Popular la mayoría absoluta en el Congreso pesebrista del Reino de España. Quienes creyeron que la mano dura de la ‘derecha’ sería suficiente para frenar el deterioro económico y social ven como el régimen heredero de Franco está amenazado por el estallido social que, tarde o temprano, provocará esta crisis. Tanto es así, que una buena fracción de la burguesía, no sin titubeos, instrumentaliza salidas de salvación que cubren todo el arco de posibilidades, desde la república burguesa ‘democrática’ hasta el fascismo.

Pero ahora se impone la consolidación del estado fuerte. Las medidas represivas en aumento, la privatización de ‘lo público’ frente a la asunción de la deuda privada capitalista por el fisco público, el reforzamiento de los aparatos represivos, el ejército y las policías. Es decir: el adelgazamiento del estado en su vertiente de prestaciones públicas frente a su reforzamiento en su vertiente puramente de defensa del orden burgués, puramente de sostenimiento de los beneficios privados.

El estado español bracea desesperadamente en el océano de la competencia entre los diversos imperialismos intentando mantenerse a flote ante las acrecidas olas de la tormenta fiscal, financiera y monetaria. Quienes pregonaban el fin de los estados, la plena implantación de una supuesta globalización ajena a los peligros del imperialismo, época de guerras y revoluciones, callan ahora ante ejemplos en contra tan meridianamente claros como el de una diplomacia volcada en la defensa de Repsol contra el derecho del pueblo argentino a la soberanía sobre sus recursos naturales.


Ante los ataques, ante la unidad de la burguesía alrededor de su estado, es preciso imponer un frente único obrero de defensa

No obstante sus titubeos, la burguesía continúa reagrupada alrededor de sus principales partidos el PP, CiU, PNV. Dentro de ellos puede desarrollar todos los experimentos necesarios, incluso, colateralmente, el de UPyD.

Por el contrario, a nuestra clase le es cada vez más difícil abrirse paso hacia el camino de lo movilización a causa del creciente desarraigo en que se encuentra como resultado de las políticas de colaboración con la burguesía de las direcciones de las principales organizaciones políticas y sindicales generadas desde nuestra clase. Su necesidad de marchar a la lucha impera sobre su cada vez más clara consciencia que el marco burgués, en que las direcciones mayoritarias quieren encerrar las soluciones, ahoga cualquier posibilidad ya no de triunfo sino, también, de defensa.

No han faltado huelgas, tanto defensivas como ofensivas (estas últimas ya muy escasas). No han faltado poderosas movilizaciones sectoriales. Durante los últimos tres años cada huelga de centro de trabajo, cada movilización sectorial ponía al orden del día la necesidad de la centralización de todas las luchas. Pero las direcciones maniobraban una y otra vez, aislando, atomizando las luchas hasta que morían por sí mismas.

Las dos convocatorias de paro general de una jornada no han sido más que maniobras de distracción por parte de esas direcciones que acto seguido o se han sentado a firmar el enésimo ataque contra nuestra clase o repiten las plegarias dirigidas a un gobierno que ha demostrado claramente que está dispuesto a enfrentar una huelga general (descontada ya por el mismo gobierno)… siempre que ésta no sea capaz de desbordar el marco de acatamiento del orden burgués. Y hasta ahora las direcciones de COO y UGT han logrado mantener la movilización dentro de ese marco. Por ello, nuestra clase deserta espasmódicamente de las convocatorias centrales como se ha visto hoy, 29 de abril.

Pero a nuestra clase no le queda otro camino que la lucha si quiere salir de esta crisis sin verse retrotraída un siglo atrás. Tendrá que imponerse a las direcciones, desde las bases de sus sindicatos, desde las movilizaciones, desde procesos realmente consejistas tanto de centro de trabajo, como de colas del paro, como de nuestras barriadas. La situación exige la formación de un frente común defensivo de todas las organizaciones de nuestra clase, en ello nos jugamos el futuro.


Frente a la utopía reaccionaria de la Europa de los imperialismos: Estados Unidos Socialistas de Europa

La crisis está poniendo al desnudo las enormes contradicciones entre los imperialismo europeos y entre éstos y las diversas burguesías nacionales. La Unión Europea ha demostrado ser un buen reagrupamiento de las diversas burguesías europeas para enfrentar a sus respectivos proletariados y también para dirimir los conflictos entre ellas. Pero la crisis obliga a todas las burguesías a reforzar tanto sus ataques contra nuestra clase como sus ofensivas contra las otras burguesías.

El proletariado europeo ni podía ni puede confiar que de esa unión salga nada positivo para él. Pero tampoco puede sostener el discurso reaccionario de la vuelta a los nacionalismos (que nunca desaparecieron). El nivel de desarrollo de las fuerzas productivas exige romper las fronteras nacionales, exige construir una Europa proletaria que sirva para impulsar el desarrollo económico, social y cultural, que pueda ser una verdadera herramienta de ayuda al desarrollo de los pueblos semidominados. Por eso es necesario que nuestra clase plantee claramente la construcción de los estados unidos socialistas de Europa.


Frente al gobierno fuerte de la burguesía, impongamos nuestro gobierno obrero

En la situación actual la inseguridad y, por tanto, el miedo, hacen mella en todos los corazones. Y con motivos. La burguesía ya está demostrando cómo enfrenta ese estado de ánimo que cada vez se apodera de más amplias capas de nuestra clase, de todas las capas de la pequeña burguesía: generando con sus medidas más inseguridad, tratando de aplastar con la losa del miedo cualquier atisbo de contestación a su dominación.

No es el momento de los paños calientes que nos presentan las direcciones cada vez de forma más ridícula. Es el momento de mostrar nuestra fuerza, de conferir seguridad en el futuro si éste está en nuestras manos. Y esto se puede lograr a condición de imponer un gobierno basado en la mayoría, basado en nuestra clase, un gobierno obrero. Seguro que si nos decidimos a emprender su constitución encontraremos la forma no solo de organizarlo sino de organizar la economía al servicio de las necesidades de la mayoría y no de los privilegios de la minoría. Sin nuestra fuerza de trabajo, como está demostrando la crisis, la ‘economía’ no es nada.

Nosotros somos los mejor capacitados para hacer funcionar y esos instrumentos de producción ahora ociosos de forma que sirvan para la satisfacción de nuestras necesidades, de las necesidades de la mayoría. Nosotros somos los mejor capacitados para gestionar y hacer funcionar todos los mecanismo de la ‘economía’. Es el único camino para evitar la catástrofe con que nos amenaza la pervivencia de un modo de producción que solo es capaz de ofrecernos miseria y frustración.


De nuevo: nuestras reivindicaciones no pueden esperar

Hoy, a dos días del Primero de Mayo del 2012, tenemos que repetir lo dicho en diciembre del 2011: nuestras reivindicaciones no pueden esperar sino que es urgente lograrlas, cada vez más urgente.


* Trabajo o subsidio para todos y todas. Reducción de la jornada sin reducción de salario hasta acabar con el paro.

* Derogación del pensionazo y las reformas laborales. Ni un salario por debajo del mínimo interprofesional. Ni un contrato basura más.

* Fuera las direcciones entreguistas de los sindicatos obreros. Recuperación de la independencia sindical respecto al Estado y la patronal.

* Ni un ataque más a nuestros salarios, a los derechos sociales y laborales. Recuperación del poder adquisitivo perdido durante la crisis.

* Legalización de todos los inmigrantes. Derogación de la Ley de Extranjería. Cierre inmediato de los Centros de Retención e Internamiento de Extranjeros (CIES).

* Defensa de la sanidad y educación públicas, universales, de calidad y gratuitas a todos los niveles.

* Ni un euro de los presupuestos públicos para ninguna confesión religiosa ni para la enseñanza privada. Fuera la enseñanza de la religión de las escuelas.

* Sistema fiscal basado en los impuestos directos y progresivos que haga recaer el grueso de los ingresos sobre las rentas de los capitalistas.

* Nacionalización de la banca bajo control obrero, sin indemnización ni reventa. Anulación de la deuda externa.

* Nacionalización bajo control obrero, sin indemnización ni reventa, del suelo urbano y de las grandes constructoras e inmobiliarias.

* ¡Derogación de la Ley hipotecaria! ¡Ni un desalojo más! Garantía de vivienda barata y de calidad para todos.

* Nacionalización bajo control obrero, sin indemnización ni reventa, de las grandes empresas de la energía, el transporte, las telecomunicaciones.

* Vuelta inmediata de todas las tropas españolas en el extranjero. No más intervenciones imperialistas.

* Libre ejercicio del derecho a la autodeterminación para Euskadi, Catalunya y todas las demás nacionalidades oprimidas.

* Libertad para los presos vascos y los luchadores sociales. Derogación de todas las leyes represivas especiales. Desmantelamiento de la Audiencia Nacional.

* Por un Estado barato, sin gastos innecesarios ni corrupción: ¡Fuera la Monarquía! ¡República!

Por un Gobierno Obrero que ponga en marcha este programa y todas los medios necesarios para iniciar la planificación de la economía de acuerdo con las necesidades de los trabajadores.


Primero de Mayo: día mundial de lucha obrera

Como clase enfrentada a la ofensiva de la burguesía española, nuestro objetivo no puede ser otro más que el derrocamiento de nuestra propia burguesía. Es la forma práctica de ejercer un internacionalismo que privado de ese objetivo ‘nacional’ queda en el vacío, queda en simple palabrerío para los días de fiesta. Pero es preciso recordar que sin la organización internacional de nuestras luchas no hubieran sido posibles la mayoría de las conquistas que ahora tenemos que defender. El proletariado no tiene patria afirmaba el Manifiesto Comunista y con razón. Las grandes conquistas parciales de nuestra clase siempre han sido el producto de oleadas de movilizaciones internacionales. El Primero de Mayo recordaremos la lucha internacional de nuestra clase por la jornada de ocho horas. El Primero de Mayo lucharemos aquí, en el estado español y contra la burguesía que lo cobija, para defender esta conquista ahora en peligro aquí, en el estado español.


Necesitamos una herramienta organizativa, necesitamos un partido obrero revolucionario

La tragedia que vivimos es la tragedia señalada por el programa de reivindicaciones transitorias elaborado por un puñado de internacionalistas en 1938: “El rasgo fundamental de la situación política mundial en su conjunto es la crisis histórica de la dirección proletaria”. Esta crisis histórica no ha hecho más que agudizarse en las últimas décadas. Frente a la burguesía completamente organizada, nos encontramos con organizaciones cuyas direcciones y políticas no están a nuestro servicio sino al servicio del mantenimiento del orden burgués. No hemos sido capaces como clase ni de regenerar esas organizaciones ni de construir nuevas. Pero no podemos dejar de enfrentar esta tarea, en ello nos va la resolución de las tareas a que nos enfrentamos. Hemos de ser capaces de dejar de ser un objeto de explotación para convertirnos en un sujeto activo de liberación. Y para ello nos será necesario construir el partido obrero revolucionario, la internacional obrera revolucionaria.



Valencia, 29 abril 2012



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